Tunearte para ir al cole, una carrera de fondo.

Soy muy muy fan de las mamis que consiguen llegar inmaculadas al cole, acompañadas de sus retoños, igualmente inmaculados y perfectos. A mí me gustaría ser así, lo juro, porque ser como soy a mí me resulta agotador in extremis, no sé vosotras. LO JURO. Intento organizarme, incluso la noche anterior preparo ropas, calzados, demonios encendíos….lo preparo tó, pero tó. Y no hay manera, a mí me pilla el toro todas las mañanas. Aparezco en la puerta del cole que parece que vengo empalmando de una noche de locura y desenfreno (chandal, o en su defecto mallas, y moño auxiliador que me queda fenomenal, oiga, y la cara lavada y blanca como una patena).

No sé si es por la luz del día que lo aclara todo, pero ya en las proximidades del área escolar empiezo a verles a mis churumbeles ciertos indicios de esa @Madre_Desastre que me caracteriza: legañas (juraría que les he lavado la cara, ¿o se las han lavado ellos?), camisetas y/o pantalones arrugados (la plancha, uno de mis mayores enemigos), pelos a lo loco (el grande me ha dicho que ha peinado al peque, pero seguro que le ha dado su toque personal, va pa estrellarlo). No los miro más, ancha es Castilla, que sea lo que Dios quiera, virgencita que me quede como estoy.

Llegamos. Me encuentro de frente a la madre estrella, la Madeleine Mackenzie de «Big Little Lies», pero sin tanta gracia- Buenos Días.- ; -Buenos días, vamos siempre corriendo, ¿eh?- . Contesto, casi sin aliento: – Je, je, para variar-. Hoy he llegado bien, cuando voy cortita de tiempo hago así:

Pero qué divina va esta chica siempre, y sus vástagos, igual. Me da mucha, mucha envidia. NO sé como le ha dado tiempo a aparecer allí, perfectamente conjuntada, maquillada y peinada, y no morir en el intento. La malvada que llevo dentro se manifiesta: – Seguro que se levanta a las 6 para empezar a tunearse, sinó, de qué, que somo todas madres, trabajadoras, no hay tiempo para nada. Esa madruga más que el panadero.-

Venga, tengo la autoestima por los suelos, debo reponerme. Cada madre es un mundo y cada casa es una madriguera distinta, a saber cómo cuecen las habas allí. Cada uno como quiere, puede o le dejan. Pero como me encantan los retos, lo voy a intentar. SÍ, LO VEO. Voy a tunearme por las mañanas para ir al cole, vaya, que empiezo mañana mismo. Voy a sacar la fémina divina que hay en mí, muy muy muy en el fondo, pero por ahí está. O eso creo.

Así que lo intenté. Me levanté tempranito (tampoco mucho, porque por la noche también tengo que cumplir con mi Netflix, que luego se enfada), me aseé, enchufé las planchas, me embadurné en la BBcream, quitaojeras y demás. He hecho previsión de daños: ropas y desayunos preparados, los niñós están en el salóin viendo «MikelTube» y tengo todo el tiempo para mí. Pasan los minutos y tan enfrascada estaba que no oía a los churumbeles gritando:

– Mamáaaaa!!! ¿es que es domingo? ¡Nos has puesto camisas para ir al cole y hoy toca gimnasia!-. Ostras, toda la tarde de ayer planchando, para nada. Eso me pasa por no memorizar el horario del cole. Seguro que Madeleine Mackenzie se lo sabía al dedillo. Sorprendo al pequeño con la camisa (qué mono) y el pantalón de chándal y las zapatillas de tacos de fútbol: -No, cariño, así no…- Se desata el apocalipsis. No han desayunado, no se han vestido (bueno, a medias, parecen pingüinos con las camisas) y mi grande ya empieza a entrar en brote: – Mamá, ¿Dónde vas tan pintada?. Yo:- ¿Maquillada? (sonrío coqueta, vaya niño, qué observador), sólo me he arreglado un poquito.- Me ruborizo, estaré guapa de verdad. – Mami, te llegan los rabos hasta las orejas-  ¿WTF?

Ostras, que no llegamos, no hay tiempo. ¡Vamoooooooossss! Los subo al coche, sin mirar atrás. No hay un mañana. Llegamos a tiempo, como no, me ha faltado meter el coche directamente en la clase. Ya en la puerta, me encuentro con mi Madeleine Mackenzie personal: – Vas muy arreglada ¿Es que vas de médicos?-.

No lo vuelvo a hacer. Voy a ir todos los días hecha una peculiar, pero así soy yo, una peculiar, una desastre. Pero soy así, y a mucha honra.

No tengo nada más que añadir, Señoría.

3 pensamientos sobre “Tunearte para ir al cole, una carrera de fondo.

  • el 10 octubre, 2018 a las 09:13
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    Jajajajaj, por aquí pasa un poco igual. Prometí maquearme, naaaa un miajilla de gloss (¿se llama así?) en los labios para ir al cole por las mañanas. Pues ya se me ha acabado, que más que pintarme parece que me lo he comido y no he vuelto. Y estoy deseando que llegue más el frío para encasquetarme el chándal y no quitármelo. Pero yo también soy así, qué le vamos a hacer?

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  • el 9 noviembre, 2018 a las 22:48
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    Yo también soy de las que piensan siempre en intentarlo, como reto. «Mañana me pongo a ello»… pero chica, que pasan los días y siempre pienso: «bah, qué más da! Si para 5 minutos que es lo que gasto en dejar al peque en el cole…» Y el día que me maquillo, como no tengo costumbre, me restrego los ojos sin recordarlo (porque a veces pican, jo) y ala! adiós la obra de arte…😂 Demasiado sacrificio veo yo para los resultados…

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