¿Sabemos lo que hacen en Internet?

¿Cuántas veces hemos dejado que nuestros hijos se conecten a Internet? Personalmente, muchas, por eso soy una desastre. Sin embargo, procuro supervisar lo que ven, a qué páginas acceden y las apps que manejan. Sin embargo, soy consciente de que muchas cosas se me escapan, y eso, es preocupante. Podría directamente prohibirles el acceso sin estar yo presente, pero no soy omnipresente, valga la redundancia. Por ello he optado por enseñarles el buen uso de la red, y en ello estamos.

A colación y para ilustrar un poco este tema, comparto este interesantísimo hilo que publicaba la  a través de su cuenta de Twitter (https://twitter.com/isartvlog) que arrancaba a raiz de un anecdótico “percance” ocurrido con un menor en su canal de Youtube. Por lo visto, dicho menor le dejó un comentario en su canal, llamándola “tonta“. Pero lo que escandalizó a esta Influencer no fue el insulto, si no, lo que vino después.

Relata que el niño dejó el comentario identificándose con su nombre y apellido (algo que por lo visto, suelen hacer). Añade que si la plataforma los dejara, también completarían su información personal con su dirección y teléfono “ya que así les llegarían más amiguitos por WhatsApp“. PREOCUPA Y MUCHO ¿NO? Prosigue comentando que el niño en cuestión tenía subidos un par de vídeos al canal:

“un gameplay que se había bajado de alguna parte y lo había resubido y un directo de hace apenas dos días” “…el crío no tenía más de 11 años, es normal que no tenga ni idea de editar y que el vídeo fuese caspa pura. Pero el contenido…un poco preocupante”.

Ahora es cuando viene la parte interesante:

“Después de su intro de tres minutos empezaba a hablar y lo primero que decía era – Estoy aquí, grabando esto sin que lo sepan mi madre, mi padre o mi familia- mientras mira hacia la puerta por si están oyendo y sigue…” “El crío se abre un canal de Youtube con su nombre y apellidos y sube un directo sin que sus padres se enteren, pero ésto no es lo más surrealista del asunto…” “Habla de una compañera suya que le va a yudar con su canal (otra niña de 10 años, o a saber) y chatea con alguien que imagino no está viendo su directo con el teclado”.

“Y casi al final de ese directo de 8 minutos (…) dice algo como -estoy solo en casa, por eso estoy haciendo ésto, porque si mis padres estuvieran no podría- A los 30 segundos aproximadamente mira otra vez a la puerta y corta el directo” “Asumo que en ese momento llegó alguno de sus padres y tuvo que cortar precipitadamente su trampolín hacia la fama influencer”

La gravedad del asunto es importante ya que para poder abrir un canal en Youtube, debes poner tu nombre y apellidos, incluso dirección y teléfono, datos personales que los niños manejan, pero no saben ni dónde los están introduciendo ni a quién se los están proporcionando. En este caso, es una plataforma que todos conocemos y que podría gozar de cierta confianza por nuestra parte, pero, si deciden suscribirse a algún foro (a saber de qué tipo), descargarse una app, o una apk (apps extraoficiales, no verificadas) es posible que también lo hagan. De sobras sabemos lo que hace el spam o un malware y sus consecuencias, pero ELLOS NO.

“Y por ésto, señores, es por lo que los niños no deben tener acceso ilimitado y sin vigilancia a Internet. Que vengan a llamar tonta a una persona adulta es lo de menos, son un campo abonado para pederastas y gente con malas intenciones

AQUÍ LLEGA UNO DE MIS MAYORES MIEDOS ¿Hasta dónde llegan esos datos? ¿Quién los puede leer y tener pleno acceso a ellos? Pues como bien indica @isartvlog, potencialmente a millones de personas, entre las que puede haber DE TODO y que fácilmente pueden contactar con nuestros hijos, entablar “amistad” y después, lo que quieran y hasta donde quieran. He aquí la importacia de la PREVENCIÓN y la EDUCACIÓN en el buen uso de las Redes Sociales e Internet en general.

“Os sorprendería la cantidad de veces que he tenido que borrar un comentario (especialmente en el Canal de Muñecas) donde me dejan su WhatsApp porque querían ser mis amigos – Soy nombre y apellidos, de ciudad, toma mi WhatsApp, quiero ser tu amiga, número” “Y más de una vez he tenido que borrar incluso comentarios con su dirección, porque quería que les regalase una muñeca y me dejaban la dirección en los comentarios por si colaba”.

“Evidentemente, el comentario de este crío lo he borrado, porque el acceso a su canal por parte de cualquier descerebrado me parecía un peligro”

Muy bien hecho y de parte de esos padres, gracias.

“Pero no es a mí a quien corresponde vigilar lo que los niños dejan en mis comentarios ¿Qué pasa si un crío deja su teléfono y dirección en mi canal al que entro una vez cada tres meses? “”¿O si lo deja en mi canal, al que sí entro, en una semana que estoy hasta arriba de trabajo y está ahí toda la semana públicamente? Los padres deberían saber qué narices están haciendo sus hijos en Internet”

Y TIENE TODA LA RAZÓN DEL MUNDO. Porque, como ella bien explica, en muchos de esos canales a los que los niños suelen acceder, se genera bastante volumen de comentarios, por lo que la supervisión del propio Youtuber, que es totalmente desinteresada, puede llegar a ser muy complicada si tienes muchos followers. Habrá otros que directamente pasen, no los borren, y se queden ahí, a la vista de cualquiera.

En este caso, @isartvlog, sí reportó el canal pero:

Youtube no tiene ninguna opción específica para reportar a menores de edad abriendo canales sin consentimeinto paterno, pero lo reporté porque es un peligro que los niños abran esos canales dejando datos sobre ellos y su vida.”

Y a pesar de lo que podamos pensar, porque sería lo lógico si alguien reporta un canal porque lo está manejando un menor de edad:

“No, Youtube no le va a cerrar el canal inmediatamente(…) probablemente no haga nada de nada y el canal siga ahí muchos, muchos, muchos meses a menos que los padres del niño se enteren y se lo hagan cerrar”

“Tampoco es el único niño con canal de Youtube sin que lo sepan sus padres. O que deja comentarios en sus cuentas conocidas con datos personales para “hacer amigos”. Tienen un concepto de la amistad un tanto equivocado.”

Y volvemos al tema de la Educación. Nosotros como madres y padres debemos inculcar ese buen uso, explicarles que, aunque sigan a tal y pascual, no significa que sea su amigo y que aquellos con los que contacta a través de las redes sociales, si no los conoce en persona, TAMPOCO.

Hagamos una reflexión ¿Dejaríais a vuestro/a hijo/a en medio de un Centro Comercial, al que habitualmente no soléis ir, completamente solo? NO, ¿Verdad? Pues ésto es parecido e incluso peor. Porque si un desconocido se acerca a ellos, lo ven, identifican que no lo conocen y pueden pedir ayuda o salir corriendo, porque hemos sido muy buenos como progenitores y les hemos enseñado desde muy pequeños, que no se habla con desconocidos, ¿Verdad?. En la Red, ese mismo desconocido, perfectamente puede hacerse pasar por un niño de 10 años, con sus mismas aficciones y gustos, generando un clima de falsa familiaridad, muy peligrosa en un menor de edad. Y a partir de ahí, … pensad.

 

“Las herramientas de control son pocas y no son efectivas. Lo efectivo sería la Educación y tomar ésto como el tema serio que es. Los niños no entran en Internet desde una posición de igualdad con los adultos, los niños están totalmente desprotegidos y no ven el peligro”

Como adultos que somos, debemos alertar de esos peligros, entrenarlos en ese buen uso que vengo haciendo alusión y hacerles dudar, DUDAR MUCHO, de todo lo que les llega a través de la Red. Y sobre todo, que ante cualquier cosa extraña que perciban, cuenten con nosotros para que les ayudemos, creando un clima de confianza en un área que nos va a acompañar (a ellos y a nosotros) durante toda la vida. Tal vez así, evitemos más de un quebrantamiento de cabeza, algún que otro llanto y poco más.

Pues nada, a ponerse la pilas, que ya vamos tarde …

 

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