Pelazo durante el embarazo. Ojalá se quedara, como las estrías…

Muy buenas, mis Desastrosas. Hoy voy a hablar de un temita algo peliagudo, valga la analogía: nuestra melena durante el embarazo y de cómo se transforma en pelusilla durante los meses posteriores al parto.

Si eres una de las afortunadas de las que luce melena abundante y sana durante todo el año, mi más sincera enhorabuena, te envidio, pero muy sanamente, en serio. Soy muy fan vuestra. En la otra orilla, estamos ese sector de mamis que, teniendo una melena ínfima en nuestra vida normal, durante el embarazo conseguimos lo que nunca hemos tenido: pelo en la cabeza.

Soy de las que miro el peine después del cepillado y alucino con la cantidad de cabello que pierdo a diario. Manojo en mano lo miro y pienso: ¿Eso estaba en mi cabeza?. Pues si sigo así, en dos años no me lo quiero ni imaginar… En fin, teniendo en cuenta que provengo de una familia con múltiples casos de alopecia (masculina y femenina) y teniendo en cuenta que esa va a ser la única herencia que mi amada familia me va a dejar (véase el tono irónico modo ON), intento hacerme a la idea del futuro que me espera. Sí, ya sé que hay muchos sitios especializados para frenar ese proceso, pero ahora mismo no estoy por la labor, por lo que me dejo llevar por mi destino y resignarme a él. ¡Y tan feliz que estoy!

Tenía mi barriga incipiente cuando me percaté en el espejo de mi nueva melena…¡waaaauuuu!. Os lo juro, no parecía ni yo! A pesar de que no puedes hacer tampoco muchos malabares, ya que te aconsejan no teñirte y demás, pero yo no necesitaba nada de eso. Tenía un pelazo como nunca, no me urgía tuneármelo para disfrutar de él.

¿ A qué se debía tan maravilloso milagro? He aquí una sencilla explicación, desde SerPadres:

«Las hormonas son las responsables de los cambios que se producen en el cuerpo de la futura mamá y en este caso suele ser para bien: nuestro pelo luce más brillante, más fuerte y crece más que antes de la gestación.»

¡Estupendo! Pero… ¿No me lo puedo quedar? ¿unos meses, unos años, una vida entera?

Sin embargo, apuntan en Bebés y más:

«Las hormonas placentarias provocan un aumento de la secreción sebácea del cuero cabelludo, por tanto los cambios afectan según cómo sea el tipo de pelo de la mujer antes de quedar embarazada: seco, normal o graso.»

Esta vez, por primera vez, la ciencia y la biología me estaban favoreciendo y estaba dispuesta a aprovecharlo. Genial, qué bien me veo, ojalá durara para siempre, como las estrías…

Pero tarde o temprano ese espejismo temporal termina y volvemos a lo nuestro, a nuestro estado inicial, a veces incluso peor, como fue mi caso. Probablemente, como es un handicap que tengo muy asimilado, no me importó mucho, pero tuve una época que me veía tal que así:

Fue un sueño del que tarde o temprano debía despertar, pero qué quieres que te diga, yo lo disfruté muchísimo, en los dos. Hay bastantes trucos para suavizar esa caída de pelo posterior al parto, pero la mayoría requiere de tiempo que, recién paría, no se tiene. Pero bueno, siempre viene bien tenerlas en cuenta.

Me pasó lo mismo con el pecho, la única vez que pude lucir escote cuando no tenía la teta fuera para dar la lactancia a los peques. Pero eso es otro tema del que ya hablaremos.

Así que, ¡A disfrutar de melena, Desastres! No sabemos hasta cuando nos va a durar.

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