Martes negro por violencia contra las Mujeres

Nos levantamos con la noticia del fallecimiento de dos niñas a manos de su progenitor. Escribí el post de ayer con el alma acongojada y guardando las formas, siendo muy prudente a la hora de describir mi malestar por ello. A lo largo del día se fueron confirmando los datos; efectivamente, sí había habido denuncia previa por parte de la madre hacia el parricida, una con un parte de lesiones incluído y la segunda, fue archivada por parte de Fiscalía ya que “no había indicios”. Han dicho los medios que incluso había una tercera, por amenazas de muerte, que estaba en trámite.

No se puede animar a las mujeres a denunciar si luego se encuentran desamparadas de esta manera. Con todos mis respetos a la jurisprudencia española, pero es ineficaz, insuficiente y no ampara a las víctimas.

Imaginad a esa mujer, para dar el paso de denunciar, que ya de por sí cuesta muchísimo interponer una denuncia por maltrato;  pasa por el trámite y todo el feo proceso al que estas mujeres se enfrentan. Lo hace, ok todo correcto. De nuevo sufre una nueva agresión, la desestiman, le deniegan la orden de alejamiento que ella solicitaba, ole, y encima, ENCIMA, tiene que tragar que sus hijas vayan con su padre cuando es su turno según se hubiera estipulado en el convenio regulado de divorcio.

Ella, obedeciendo a las instrucciones judiciales, debe dejarlas en casa de SU AGRESOR. Las veces que debe acordarse de ese momento, sin saberlo, era el último… y al día siguiente se levanta y se entera que las ha apuñalado. NO HAY NOMBRE PARA ÉSTO.

El sujeto en cuestión ha logrado lo que quería: matar a su mujer en vida, tras llevarse a sus dos hijas por delante. No, así no. Te matas tú primero y después, ya si eso, que ellas hagan su vida. No eras nadie para decidir. NADIE. Te has ido haciendo el máximo daño posible, MALDITO SEAS.

Como expone impecablemente Sonia Vaccaro en su artículo “Un individuo que asesina y se mata, es un ser que en su afán de poder, no tolera la vida sin sus reglas, sin sus propias leyes y por lo mismo asesina: asesina a sus “propiedades” y se asesina a sí mismo, en un último intento por retomar la partida y el control de una situación que percibe fuera de su dominio. Su disociación le impide ver que no habrá después ni mañana, que no habrá posibilidad posterior. Su disociación le impide empatizar y pensar a “un otro”, pensar a seres diferentes a él mismo y a sus anhelos”.

Ese mismo día una nueva víctima; en Maracena (Granada) perdía la vida otra mujer más a manos de su compañero (presuntamente). Tenía 39 años de edad y murió con ensañamiento a manos de su exmarido, un día después de que éste recibiera la sentencia de divorcio. A lo largo de la tarde se supo de otra víctima en Bilbao, de 25 años. A ella la dejó morir al lado de sus hijas, de 2 y 4 años, que permanecieron junto al cadáver varias horas hasta que las encontraron. Otra negligencia, ella había denunciado y nadie la protegió.

Las cuatro con toda la vida por delante, asesinadas a manos de su pareja, presuntamente. Sumemos otra más, la madre de Castellón. Son cinco.

Definitivamente, ha sido un martes negro para todxs. Menudo fracaso como sociedad.

 

Un pensamiento sobre “Martes negro por violencia contra las Mujeres

  • el 27 septiembre, 2018 a las 11:34
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    Estoy de acuerdo con lo que escribes, como pueden estar dando continuamente el número del o16, alentándolas a denunciar y luego… archivar los casos por que no hay indicios. Es horrible e injusto y… hay que hacer algo ya! No pueden ocurrir mas casos así!

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