Desusos de la maternidad tradicional que milagrosamente funcionan

Porque cuando nos lo hacían a nosotras no nos gustaba, pero ahora nos sorprendemos al hacérselo a nuestra progenie. Porque cuando querías ser madre, creías que ibas a ser muy pero que muy moderna, y caes en las mismas trampas que tu madre antaño utilizaba contigo. Porque cuando eras niña y te regañaban, te jurabas a tí misma que no ibas a ser tan tirana como ella, ni por asomo.

Nada más lejos de la realidad. Ahora, en sus zapatos, hago lo mismo o incluso PEOR. Porque cuando se está en el otro lado es mucho más fácil. Pero cuando pasas al lado oscuro de la maternidad, no puedes evitarlo: te vas convirtiendo poco a poco en tu madre, a la que tanto odiabas por lo estricta que era contigo.

Recuerdo, con cariño, cuando me repasaba las cejas con saliva; súper higiénico todo ¿Eh? Pues lo confieso, lo he hecho. Y en la puerta del cole, a la vista de todos. Es que no sé, parece que con la luz del día se ve todo más nítido y un pequeño retoque de última hora no viene mal, ¿no?.

Aquellos “¿A QUE VOY YO Y LO ENCUENTRO?”, despertaban en mí un pánico escénico que hacía que me moviera a gran velocidad antes de que ella llegara a mi cuarto. Bien, pues el otro día mis hijos se quedaron sin play porque FUÍ YO Y LO ENCONTRÉ. Me faltó perseguirlos con la zapatilla por la casa, pero me retuve, bravo por mí.

Los HASTA QUE  son mis favoritos. Y mira que cuando me los decían a mí, me caían como una losa encima. Pues ahora los lanzo yo: “Hasta que no ordenes tu cuarto, no sales, hasta que no hagas los deberes, no hay tele. Hasta que no te comas la verdura vas a estar comiendo verdura hasta que vayas a la mili”. Sí, ya sé que ya no existe la mili, pero funciona.

Otra de mis frases típicas (ya desfasadas) es la de: “Porque lo digo yo y punto“. Y dado que mis hijos son expertos politólogos, entienden perfectamente que soy su madre por imposición dictatorial y no por democracia. Es una frase que no deja lugar a la negociación. Es como la de “¿Qué parte del NO no habéis entendido? ¿La N o la O?“. Fulminante y muy efectiva.

Cuando tengo un momento de iluminación, soy consciente de ello y bajo el ritmo. Me vuelvo más asertiva, comprensiva y pedagógica. Pero el daño ya está hecho. Ahí tengo a mis churumbeles, mirándome con cara de estupefacción, creo que pensando: A mamá nos la han cambiao. Puedo presumir de que dispongo de una gran facilidad para pasar de un lado a otro y que mis arranques suponen un 1% de mi actividad maternal, pero no puedo negarlo, están ahí y salen cuando menos me lo espero, como por arte de magia.

De mis palabras podéis deducir que fui una niña excesivamente recriminada en mi comportamiento, por lo que desde siempre me prometía a mí misma, que si alguna vez llegaba el momento de ser madre, NUNCA absolutamente NUNCA haría lo mismo con ellos. Je, je …ilusa de mí. Creo que sus palabras se me quedaron grabadas en el subconsciente y pa los restos. Menuda herencia me dejaste, mamá.

Sí, lo sé. Cualquier Psicólog@ podría decir mucho acerca de ello, y si hay algun@ que me esté leyendo, le invito a que deje tu comentario, se lo agradeceré enormemente. Y mis hijos también.

Bueno, me voy a pegar un par de voces por la casa, que hace rato que no oigo a mis churumbeles.

¡Hasta otra, mis Desastrosas!

 

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